La Gran Enciclopedia de Red Flags

La Gran Enciclopedia de Red Flags (Edición 15º Aniversario)

Después de 15 años en las trincheras del diseño gráfico, el branding y la consultoría estratégica, uno desarrolla un superpoder que no se enseña en ninguna facultad de Bellas Artes: el radar de Red Flags.


Antes de entrar en el abecedario de las alertas, necesito poner sobre la mesa la analogía definitiva. ¿A alguien en su sano juicio se le ocurre decirle a un cirujano por dónde tiene que cortar en mitad de una operación? ¿Alguien entra en la cabina de un avión y le explica al piloto cómo aterrizar basándose en que «ha visto muchos aterrizajes en YouTube»?


  • El peligro: Diseñas para el ego de una persona, no para un mercado.

Falta de planificación que pretenden que sea tu emergencia. Un proyecto con prisas muere con errores de base.

La visibilidad no paga facturas. Si el proyecto es «grande», tiene fondos. No aceptes «exposición» si no es en una galería de arte.

«Mi sobrino me lo hace por 20€, pero quiero que lo hagas tú por ese precio porque me fío más». Si el valor que perciben es el de un amateur, nunca respetarán tu tarifa profesional.


Enviar el logo en un Word o un pantallazo pixelado indica un desorden interno absoluto. Te tocará hacer arqueología digital y redibujar todo desde cero.

«Me gusta el icono de Apple, la letra de Coca-Cola y el color de Starbucks». Quieren una marca sin personalidad, un collage de retales que no comunica nada propio.

Creen que si el logo no ocupa el 50% de la página, no se ve. La falta de aire en el diseño es síntoma de una marca insegura que grita porque no sabe hablar.

El cliente que quiere una fuente manuscrita ilegible para un bloque de texto de 500 palabras porque «es elegante».


Quieren evitar el scroll a toda costa, convirtiendo el encabezado en un mercadillo digital donde el usuario se agobia y huye.

«El texto da igual, lo importante es que brille». Una web bonita que nadie encuentra es como un cartel publicitario en el fondo del océano.

Un crimen contra la experiencia de usuario que, increíblemente, algunos clientes siguen pidiendo en pleno 2026.


Perfiles que piden productos gratis a cambio de «stories» sin aportar métricas, media kit ni target segmentado. Sin datos, no es marketing, es un regalo.

Clientes que quieren 100k seguidores mañana sin invertir un euro en publicidad y con contenido de baja calidad.


Categoría 5: proveedores (el fuego amigo)

Te entregan un catálogo con colores movidos y dicen que es culpa de tu archivo (que estaba perfecto). Si no se hacen responsables técnicos, no son socios.

Entrega la web, cobra y desaparece cuando surge el primer bug. La falta de soporte post-entrega es una señal de falta de ética absoluta.


  1. Educa al cliente: A veces es ignorancia, no maldad. Explica pedagógicamente por qué su enfoque es erróneo.
  2. Límites de acero: Contratos claros y presupuestos adicionales por cada «cambio pequeñito». El respeto profesional empieza por uno mismo.
  3. El «No» es una victoria: Rechazar un proyecto tóxico es la mejor inversión en tu salud mental y en la calidad de tu portafolio.

Tu carrera se define tanto por lo que has diseñado como por lo que tuviste la sabiduría de rechazar.

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